
Pasadas ya 12 jornadas de esta impredecible Liga Hypermotion, se puede hacer una pequeña valoración de la línea que está siguiendo el Burgos CF, para muchos la sorpresa de la competición.
El cuadro burgalés comenzaba la temporada sin hacer mucho ruido a lo que a nivel mediático se refiere. Equipos como Racing, Sporting, Leganés y Valladolid, entre otros, se encontraban en el foco al ser varios de los principales candidatos para ascender a la máxima categoría del fútbol español, la Primera División. Mientras tanto, el equipo de Luis Miguel Ramis se situaba en un segundo plano, trabajando en la sombra de los a priori llamados a pelear en la zona alta de la clasificación.
A medida que han ido pasando los partidos, esa sombra se ha ido iluminando poco a poco, haciendo relucir al Burgos. Los castellanos se han metido, sin llamar la atención, en los puestos de play-off con 21 puntos.
A los que no tienen tan de cerca al equipo, esta situación les sorprenderá. Se preguntarán qué es lo que ha hecho el Burgos CF para estar donde está.
No será el juego más vistoso o llamativo para los aficionados al fútbol, pero sí efectivo. Al fin y al cabo, en este deporte lo único que importa, da igual cómo de bien juegues, son los resultados, y el Burgos los está consiguiendo a base de competir en cualquier situación y tipo de partido.

Luis Miguel Ramis ha implantado en el equipo una base de trabajo y sacrificio fundamental para mantener a todos los jugadores enganchados durante los partidos y entrenamientos. Ellos mismos saben que, si no dan el máximo en cada minuto disputado, se relegarán a la suplencia. Esto durante los encuentros se nota, y mucho, cuando todos los jugadores se implican en las tareas defensivas, están activos en la presión tras pérdida, eléctricos en la presión alta, atentos a las ayudas a los compañeros o rápidos para bascular. Todos estos pequeños detalles son los que hacen del equipo un grupo compacto y ordenado, muy difícil de batir.
Más allá de la intensidad, el Burgos CF, a nivel colectivo e individual, tiene aspectos muy positivos a destacar, como la manera con la que aguanta al correspondiente rival en bloque bajo, donde se siente muy cómodo gracias a la contundencia de sus defensores, o la gran efectividad que está teniendo de cara a puerta.
A esto se le une la mejor versión de futbolistas como David González, Atienza, Grego o Fer Niño, los cuales, gracias a sus acciones individuales, decantan en muchos partidos la balanza hacia el lado blanquinegro.
En definitiva, el Burgos CF no es que sea brillante en su juego, pero sí correcto. En el fútbol profesional no gana el equipo con mejor juego, sino el que menos errores y más aciertos tiene. Por eso hoy el Burgos está donde está.
MANUEL CAVIA (REDACTOR XPLORA)